521. El viaje de los que huyen.
Narra Tomás Villa.
La decisión no nace de la prisa, ni de la histeria, ni de la sombra del miedo que un hombre común dejaría treparle por la espalda hasta quebrarle la columna de la voluntad; no, la decisión surge como un pensamiento sereno, casi inevitable, como una de esas corazonadas que no pueden discutirse porque se sienten tan hondas, tan verdaderas, que oponerse sería como intentar negar el pulso mismo de la sangre. El reloj ausente no es solo un objeto perdido, es una marca plantada, un