503. La llamada inesperada.
Narra Jean-Pierre.
He pasado demasiados días imaginando este instante, preparando con minuciosa paciencia el momento en que la voz que guardo en mi memoria —una voz que apenas conozco pero que se ha vuelto un faro en la oscuridad— me responda al otro lado de la línea. Gomes tardó en darme el número, me lo entregó como si fuera una reliquia maldita, como si las cifras que anotó con manos temblorosas estuvieran cargadas de un veneno que podría consumirnos a los dos. Lo miré a los ojos en silencio