473. Caramelos en la memoria.
Narra Dulce.
La recámara parece arrancada de una película en la que las princesas no tienen pesadillas ni heridas viejas que arden al menor roce; las paredes están tapizadas en un azul noche profundo, como un cielo al que le apagaron todas las estrellas, y sobre ese azul caen cortinas gruesas, doradas, pesadas como un secreto que no se puede levantar con las manos; la cama es tan grande que sé que podría esconderme en ella durante días sin que nadie me encontrara, hundirme entre las sábanas has