472. La Mansión del Eco.
Narra Dulce.
La reja se abre sin un solo ruido, como si conociera mi paso, como si entendiera que no quiero que nadie sepa que estoy llegando.
Pero aunque la entrada sea silenciosa, todo en esta casa grita. Grita con un eco antiguo que se cuela bajo la piel.
Es una mansión enorme, vieja, perdida en algún rincón que huele a olvido. Las luces tenues que iluminan la entrada apenas arañan la oscuridad del jardín. El resto es sombra, espesura y figuras petrificadas. Hay estatuas cubiertas de musgo,