474. El susurro de los lobos.
Narra Dulce.
Las escaleras crujen bajo mis pies descalzos, y ese sonido seco, quebradizo, se mezcla con el roce suave del vestido blanco, que se desliza por mis piernas como una mentira bien contada que nadie se atreve a cuestionar. El aire tiene ese peso tibio que antecede a los secretos, un silencio denso, sin música, aunque todo alrededor suena a ópera muda, a un preludio que se estira en cada latido. Las paredes, bañadas por la luz trémula de velas altas, proyectan sombras alargadas que par