41. El arte de la masacre elegante.
Narra Ruiz.
Hay un momento en el que el poder deja de sentirse como un privilegio y empieza a parecerse a una carga con dinamita adentro.
Y yo, el gran Ruiz, el hijo de puta que fundó imperios con sangre y sudor ajeno, me estoy dando cuenta de que se me están escapando las ratas por las rendijas.
Y la más peligrosa de todas… duerme en mi cama.
O mejor dicho: juega a dormirse mientras me clava cuchillos con los ojos.
Lorena.
Mi bendita perdición.
Hay algo en su forma de moverse que me pone en gu