40. Con el enemigo, entre las sábanas.
Narra. Lorena.
Regresar es un arte que se aprende con cicatrices.
Me pinté los labios como si fuera a matar con ellos.
Los ojos delineados, afilados como cuchillas.
Una falda ajustada, negra, de esas que hablan sin decir una palabra.
El perfume justo. Ese que a Ruiz siempre le hacía cerrar los ojos como si respirarme fuera un ritual.
La ironía es eso: tener que seducir al hombre que tal vez me robó la vida.
O peor… al que la convirtió en esta versión de mí que no reconozco.
El cabaret está en r