369. La herida y el foco.
Narra Ruiz.
Hay algo en este silencio que me eriza la piel como si caminara sobre vidrios rotos desparramados por todo el cuerpo.
Pero no es el silencio de la muerte.
Ese lo conozco. Lo he olido de cerca. Tiene un espesor que se te pega a los huesos, un sabor metálico que se queda en la lengua incluso después de lavarte la sangre con whisky barato.
No.
Este silencio es distinto.
Es el del truco, el del prestidigitador que ya escondió la carta en la manga y solo espera que uno parpadee para cort