313. Punto y coma.
Narra Tomás Villa.
El cuerpo de Lorena pesa menos de lo que imaginé. No porque esté liviana, sino porque la inconsciencia le quita esa energía indomable que siempre la rodea cuando está despierta. Es otra. Silenciosa. Su piel parece más clara bajo la luz de la ambulancia privada. El suero cuelga, el respirador apenas susurra. No hay barrotes, no hay guardias. Solo nosotros y el murmullo del motor que nos lleva a casa.
A mi casa.
A su nuevo escenario.
El traslado ha sido fácil. Un donativo gener