312. El hilo suelto.
Narra Lorena.
Me despierto con esa incomodidad que deja el sueño cuando no lo recordás, pero te deja un nudo en la garganta. Hay algo fuera de lugar, pero no sabés si fue en la cabeza o en el mundo. Y en este lugar —con este olor a óxido, a humedad, a mujeres rotas por dentro— todo es sospechoso.
Me siento. Me acomodo el pelo. Hace tres días que no me lo lavo, pero me acostumbré a medir el tiempo en otras unidades.
Una taza de té caliente es un lujo.
Una carta que llega sin tachaduras, un milag