298. Los nombres no mienten.
Narra Gomes.
La mayoría de las veces, las pistas no gritan. Susurran. Te hacen perder tiempo, paciencia, cordura, pero esta vez… no fue un susurro. Fue un apellido. Uno que no debería estar donde lo encontré.
—¿Quién firmó el retiro del cuerpo de Ojeda? —le pregunto a Lara, la médica forense, sin saludar, sin café, sin rodeos.
Ella frunce el ceño, me muestra el documento. Lo paso, lo escaneo, lo muerdo con la mirada.
Y ahí está el individuo. El peligro que debo detener.
Tomás Villa.
—¿El editor