297. El mundo de los que miran.
Narra Dulce.
Al principio pensé que era un castillo.
No uno con torres y dragones, no.
Uno moderno, de los que tienen paredes limpias, gente que no te grita, y una cama que huele a lavanda.
Y juguetes.
Montones de juguetes, ositos, muñecas Barbies.
Pero hay algo raro con los castillos: si nadie más vive en ellos… no son castillos.
Son jaulas limpias.
Jaulas con cortinas lindas y olor a desinfectante.
Hace tres días que no veo a nadie.
Nadie de verdad.
Sólo esa señora muda q