299. Acto seguido.
Narra Tomás Villa.
La muerte no debería ser un accidente.
Ni una descarga.
Ni siquiera una consecuencia.
Debería ser una puesta en escena.
Un acto cuidadosamente diseñado.
Una obra mínima, pero perfecta.
Un ritual donde cada elemento esté al servicio de una idea.
Donde el horror no sea un grito, sino una melodía que se repite en la mente mucho después del telón final.
Por eso odio tanto lo burdo.
Lo improvisado.
Lo policial.
Gomes… ah, Gomes.
Me recuerda a esos actores secundarios que no entien