251. El que escribe en la sombra.
Narra Ruiz.
No duermo.
O mejor dicho, duermo con un ojo abierto y la pistola debajo de la almohada.
Es una costumbre vieja que nunca perdí, como no confiar en nadie que te mire demasiado a los ojos mientras brinda. Pero esta vez, el insomnio no es por paranoia. Es por una puta novela.
Desde que Brisa me lo mostró, ya lo leí dos veces.
No me preguntes por qué. No soy lector. No me interesa la literatura. Me gusta lo que se puede comprar, tocar, robar, poseer. Pero este libro me posee a mí.
Y lo