250. El espejo que no miente.
Narra Ruiz.
Me miro al espejo del vestidor. El traje me calza como una segunda piel. Corte italiano, gris perla, camisa blanca sin una sola arruga. Todo en orden, como siempre. Pero algo se cuela detrás de los ojos.
No soy el mismo que era hace tres noches. Desde que abrí ese libro, todo cambió.
Y no lo digo por nostalgia. No soy de esos pelotudos que lloran frente a una taza de café porque una mina les escribió un poema. No. Esto es distinto.
Esto es personal. Esto es peligroso.
Y lo peor… es