252. Instinto animal.
Narra Ruiz
Estoy harto de pensar.
Harto del libro, de las frases marcadas, del miedo que no se llama miedo, pero me roe igual.
Harto de mirar por la ventana con la sensación de que alguien, en algún rincón del mundo, me está escribiendo la muerte con palabras.
Así que hago lo único que siempre me funcionó.
Llamo a Brisa.
—¿Dónde estás? —le digo, sin vueltas.
—Con Verónica. Comprando cosas para Dulce.
—Dejalas. Vení ya.
No hay segundo de duda. Solo escucho:
—Voy en camino.
La espero con las luce