206. El espejismo perfecto.
Narra Ruiz.
El sol entra por las cortinas como si se animara por primera vez a meterse en esta casa. Y yo no lo echo. Hoy no. Hoy quiero luz. Hoy quiero ver todo con claridad. Hasta a mí mismo.
Lorena está en la cocina, con una bata de esas que le gustan a las madres jóvenes, que no son ni demasiado sueltas ni demasiado provocativas, pero igual a mí me vuelven loco. Se mueve como si estuviera en su casa. Se sienta a la mesa y toma café. No me habla mucho, pero no se esconde. Esa distancia cálid