296. Pájaros en jaula de oro.
Narra Lorena.
Hay algo que nunca olvidás cuando aprendés a sobrevivir:
que la jaula más peligrosa es la que parece cómoda.
La que huele a café recién hecho.
La que viene con libros nuevos, una manta suave y alguien que te dice “confío en vos” con los ojos muy abiertos.
Tomás Villa es esa jaula.
Con traje.
Con modales.
Con sonrisa de editor de revistas literarias.
Y yo, que he compartido cama con serpientes, me doy cuenta tarde… pero no demasiado tarde.
—Me gusta este —me dice mientras