168. Lo que no se dice también se escucha.
Narra Lorena.
No termino de cerrar la puerta que ya lo veo a Gomes arrimarse a la ventana, chequear por quinta vez que esté todo en orden, que los dos policías del patrullero sigan despiertos, que las rejas, el portón, las cámaras —todo— funcione como tiene que funcionar.
Se mueve con ese andar suyo, lento y firme, como si cargara el mundo en la espalda pero ya se hubiera acostumbrado al peso.
No dice una palabra en todo el camino.
Ni una de más.
Pero el silencio le hierve en los ojos.
Yo tampo