167. Cinco meses de silencio no hacen una vida nueva.
Narra Lorena.
Cinco meses no son nada y al mismo tiempo lo son todo.
Porque cuando venís de una vida donde cada día podía ser el último, cinco meses sin sobresaltos, sin disparos en la noche ni gritos en las paredes, sin el eco sordo de un cabaret a media luz, parecen un milagro. O una trampa.
Y yo todavía no decido cuál de las dos cosas es.
Vivo en una casa alquilada por el Estado, lejos de cualquier cosa que me recuerde quién fui o quién dejé de ser.
Es cómoda, chiquita, tiene un patio con un