169. Carne, hueso y huesos que no aparecen.
Narra por Ruiz.
La celda es fría.
Pero no por el concreto ni por las rejas. Es fría por la rutina, por el olor a cloro barato, a humanidad vencida, por el eco hueco de las plegarias susurradas en las noches, plegarias que nadie escucha, y por los silencios que se comen los pensamientos.
Acá adentro, todo se repite.
El desayuno con gusto a cartón, las miradas de los otros, las duchas donde uno no se da vuelta ni para buscar el jabón, el conteo dos veces por día como si fuéramos ganado.
Pero a mí