147. Movimiento preventivo.
El vendaje aprieta, y la morfina hace lo suyo, pero Paulo Gomes no es de los que se permiten flaquear. Ni con una bala rozándole el costado, ni con la certeza de que hay un precio sobre su cabeza. Lo tienen acostado en una camilla improvisada, en la trastienda de un depósito reconvertido en base de operaciones. Lo atendió un médico de confianza, sin papeleo, sin preguntas.
—Fue un aviso —dice, mientras mastica el dolor—. La próxima no fallan.
A su lado, un oficial de uniforme liso espera instru