Nueva estrategia.
Catalina Delcourt repasaba en su portátil la lista de correos enviados mientras, uno por uno, los nombres de los viejos aliados de su padre respondían con mensajes breves pero cargados de significado.
“Cuenta con nosotros.”
“Esperábamos tu regreso, tu padre estaría orgulloso.”
“Los viñedos Delcourt serán de nuevo orgullo.”
Catalina cerró los ojos apenas un segundo porque no podía permitirse más. Sintió cómo un picor amargo le quemaba el borde de los párpados, esa sensación conocida y peligrosa.