El linaje de Ignacio ha terminado.
Bastien tomó las fotos con concentración, enfocado en el encuadre, la luz y los detalles, como si estuviera en una sesión profesional, no en medio de una falsa masacre.
Sin embargo, no pudo evitar una carcajada entre toma y toma, más por lo absurdo de la situación que por verdadero humor.
—Nunca creí que terminaría haciendo de fotógrafo una masacre. Esto sí que será material de anécdota. De armas a cámara —Su tono pretendía ser ligero, pero en el fondo había respeto; sabía que se jugaban demasi