Alessandro se había atrincherado en su despacho, rodeado de mapas de navegación del Mar Negro y de los informes del desastre financiero en Marsella. Había triplicado la búsqueda de Dimitri y Valentina, su mente era un bucle de rabia y dolor por la traición de su melliza. El informe de Matteo y la confesión de su padre lo habían dejado solo en la cima.
Fue interrumpido por una fuerza igual a la suya: Aurora, su esposa.
—¡Apaga esos malditos monitores! —ordenó Aurora.
Aurora: El Juicio de la Lealtad
Aurora se puso frente al escritorio de Alessandro, bajándole los humos con la frialdad de quien conocía su corazón mejor que nadie.
—Estás actuando como un niño. Valentina no es una traidora. Ella está siguiendo la única lealtad que su padre y tu cobardía le permitieron tener.
—¡Ella nos atacó! ¡Le dio los códigos a ese Pakhan!
—¡Ella no te atacó a ti! Atacó la mentira. ¿Olvidas cómo era Valentina de niña? Ella siempre ha reclamado a Dimitri. Cuando él apareció, ella no dudó. El