Alessandro regresó a la Mansión Vieri con el rostro pálido y el alma hecha pedazos. Dejó a sus hombres buscando en vano por Montecristo y se dirigió directamente al centro de control.
Los analistas financieros confirmaron la pesadilla: el ataque al Banco Adriático Oriental había sido una maniobra de adquisición hostil, orquestada por cuentas fachada relacionadas con el Clan Yuri. El golpe no era terminal, pero era la prueba irrefutable de que Nikolai no buscaba territorios, sino el colapso fina