La Invasión del Orden
El plazo de dos semanas impuesto por Dimitri obligó a Valentina a trabajar en el ático de cristal de él casi a diario. La tensión entre ellos era tan densa que el aire vibraba, pero Dimitri mantenía la disciplina Bratva, centrado únicamente en el concepto de la Fractura.
Valentina, por su parte, estaba en una encrucijada moral, sabiendo que la llave de la paz (el sótano de la Nana) estaba a su alcance y que su deseo por Dimitri la convertía en una traidora. Usando la excusa de buscar "materiales orgánicos para la instalación," Valentina sugirió volver a la casa de la Nana, esperando que Matteo tuviera tiempo de instalar equipo de vigilancia avanzado.
Dimitri aceptó, pero esta vez el viaje fue tenso. El ambiente se sentía demasiado tranquilo. Al llegar a la modesta casa de campo, encontraron la puerta principal ligeramente abierta. El Orden había sido invadido.
Dimitri detuvo a Valentina con un movimiento brusco. El Kapitán había reemplazado al falso patrocinador.