Capítulo 52 —M
Los primeros en llegar fueron los hermanos Varela, dos ratas disfrazadas de empresarios. Luego entró Don Pietro, un capo veterano que caminaba lento, con el bastón golpeando el piso. Detrás vinieron los Ruggiero, los Campelli, los Mancini. El nido comenzaba a llenarse.
Me senté en la cabecera de la mesa. Los miré uno por uno. Nadie hablaba.
—Gracias por venir —dije con voz firme—. Ya saben lo que pasó. Los Puccio se rebelaron. Eso no se perdona.
Algunos asintieron. Otros evitaron