Alessandro levantó la vista del teléfono y le sonrió. Una sonrisa normal, Victoria se la devolvió.
Vi todo. La sonrisa de Alessandro, la sonrisa de Victoria, cómo duraron unos segundos de más. Y de nuevo las piernas sueltas, colgando, descalza.
Terminé el café de un trago y me fui sin decir nada. Con bronca. Tenía que arreglar una cena que no existía solo para justificar la ropa, para justificar que quisiera llevármela. ¿Por qué? Sencillamente, porque el vestido azul le quedó bien, porque se re