Mundo ficciónIniciar sesiónMi nombre es Andrómeda, yo era una princesa hasta hace un tiempo, después de un suceso fatal fui exiliada por mis padres, he estado vagando por distintos mundos en busca de un nuevo inicio, ahora tengo una vida nueva en la Tierra, tengo nuevas metas y nuevos sueños, pero debo volver a enfrentar mi destino, aunque esto me lleve a la muerte. Exilio narra una historia de magia y dimensiones ocultas donde la protagonista debe tomar decisiones que afectaran el destino de todos. Libro 1 de 3
Leer más*********************La celebración fue íntima. Andy y Gale habían decidido que solo estarían sus amigos más cercanos y familia. Sin embargo, la seguridad en el castillo era elevada, algo que a Liam le pareció exagerado.—¿No crees que es demasiado? —preguntó a Andy antes del evento.Ella fue firme —Hoy, todos los guardias deben custodiar el castillo. No quiero riesgos.A pesar de no revelar sus motivos, Andy sabía algo que los demás no. Estaba convencida de que Olimpia seguía con vida, en algún rincón del mundo. Y si estaba en lo cierto, no se perdería la boda de su hijo, aunque fuera para arruinarla.Solo Kaleb conocía este secreto. Andy le había pedido que la buscara en silencio, sin perturbar la frágil paz que habían alcanzado. Pero sus esfuerzos habían sido en vano. Era como si Olimpia realmente hubiese desaparecido del mundo.Esa tarde, una figura misteriosa apareció cerca de la entrada trasera del jardín. Vestía con ropa humilde y cubría todo su cuerpo, incluso el rostro. Nadi
Dicho esto, Andrómeda caminó con firmeza hacia el castillo, atravesando la multitud. Muchos aún dudaban de su legitimidad, pero portaba la corona y, en su piel, las marcas sagradas del juramento de los soberanos, las mismas que Pandora había llevado cuando fue reina.Frente a las puertas del castillo, se detuvo por un instante. Aún le costaba creerse reina. Recordó el día en que Liam la llevó prisionera, cómo había entrado esposada, juzgada como criminal y asesina. Pensó en su hermana, que la apoyó durante su encarcelamiento, y en todo lo que había superado desde entonces.―¿Está todo bien, majestad? ―la voz la sacó de sus pensamientos. Al voltear, vio a la Reina Celessi y al Rey Celegorm, presentes como representantes de sus respectivos reinos.―Ahora sí. Todo está bien. ―respondió Andrómeda con una sonrisa segura.Ingresó al castillo, seguida por soldados que ahora confiaban en ella. Sabían que su reina era poderosa, pero también justa y benévola. Frente a ellos se extendía un nuevo
Sebastián llegó poco después, y al verlos intentar sin éxito, se ofreció:—Denme espacio. Intentaré abrirla.Usó su magia, intentando resonar con los cristales. Fue inútil.—No puedo introducir mi energía. Solo la misma magia que hay en ella puede hacerlo.—Yo tengo un vínculo con ella. ¿Eso puede funcionar? —preguntó Gale.—Perfecto. Te guiaré. —Sebastián sabía que Andrómeda no estaba bien, pero no quiso alarmarlos. Tomó las cosas con calma y comenzó a explicarle a Gale cómo canalizar su magia para abrir la puerta.Después de varios minutos de intentarlo, las puertas finalmente se abrieron. Gale y Kaleb entraron rápidamente a la cámara y encontraron el cuerpo de Andrómeda sumergido en el lago. No había ninguna señal de vida. Corrieron hacia ella. Gale la tomó en sus brazos y la sacó del agua.—No respira… —dijo, con el corazón desbocado.Kaleb sintió un vacío en el estómago. Su mente lo llevó de inmediato al día en que Alena murió, el día en que perdió al amor de su vida. Ahora, esa
Cinco sellos. Cinco fuerzas del cosmos.Sello de la Tierra: evocaba las memorias que esta guardaba en cada una de sus capas.Sello del Agua: representaba el flujo incesante y armonioso de la magia por el universo.Sello del Fuego: mostraba la dualidad de la magia como generadora de vida y destructora implacable.Sello del Aire: manifestaba la versatilidad y transformación constante de la magia.Sello del Tiempo: simbolizaba el recorrido eterno de la magia, desde su inicio hasta su final.Cuando los cinco sellos estuvieron listos, el escudo debía caer.Afuera, Sebastián se preparaba para el ataque inminente. Estaba en las murallas junto a los jóvenes reclutas, mientras el jefe de la guardia y Génesis resguardaban el templo. Afuera del escudo, la batalla continuaba: Liam y Aaron enfrentaban a Olimpia, mientras Gale y Kaleb luchaban contra Erick.Todos aguardaban una sola cosa: la luz del obelisco. Esa luz marcaría el final de la guerra.—El proceso está listo. El escudo caerá —anunció A
Mientras Génesis luchaba con fiereza para proteger a su jinete, los lamentos descendían en masa. Andrómeda comenzaba a recuperar la conciencia, pero sus heridas eran graves y le impedían moverse. Rodeada y sin energía, vio cómo Génesis estaba a punto de caer... hasta que una figura irrumpió entre los lamentos.Era Kaleb.—Debes seguir —le dijo, ayudándola a incorporarse—. Génesis, llévala al obelisco —ordenó mientras blandía su espada contra los enemigos, abriendo una brecha para su escape.Una vez más, todos quedaron atrás. Génesis y Andrómeda se acercaban al escudo de la ciudadela, pero los ataques no cesaban. Olimpia las seguía de cerca, y sus ofensivas eran cada vez más brutales. Andrómeda, aún debilitada, percibió un nuevo ataque cercano y activó una barrera con ayuda de las seinarun, protegiéndose a sí misma y a Génesis.Las explosiones de Olimpia se desencadenaban en cadena, arrasando con todo a su paso, con el único objetivo de impedir que Andrómeda llegara al obelisco.Entonc
Olimpia desapareció nuevamente, usando su técnica de camuflaje, mientras sus lamentos atacaban sin piedad. En la sombra, preparaba la estocada final.Gale, al ver el avance del enemigo, llamó a todos a reagruparse:—¡Todos juntos! —gritó, con voz firme.En ese momento, Félix ya estaba a su lado. Gale lo miró con ansiedad.—¿Estarás a mi lado? —le preguntó, con la esperanza de hallar fuerza en su leal dragón, como si su respuesta pudiera disipar el miedo de que aquella sería su última batalla.—A cada momento —respondió Félix con una calma imponente, lo que devolvió algo de paz al alma de Gale.Poco después, el rey elfo llegó con lo que quedaba de sus tropas. Aunque no eran miles, cada guerrero sería crucial. Los ejércitos de la Tierra también estaban listos, esperando el momento exacto para defender su hogar. Los dragones se alinearon, firmes, preparados para proteger a su rey y su legado.Liam, Jerome, Connor y Kaleb se unieron a Gale al frente del ejército.—Moriremos aquí —dijo Con
Último capítulo