Olimpia desapareció nuevamente, usando su técnica de camuflaje, mientras sus lamentos atacaban sin piedad. En la sombra, preparaba la estocada final.
Gale, al ver el avance del enemigo, llamó a todos a reagruparse:
—¡Todos juntos! —gritó, con voz firme.
En ese momento, Félix ya estaba a su lado. Gale lo miró con ansiedad.
—¿Estarás a mi lado? —le preguntó, con la esperanza de hallar fuerza en su leal dragón, como si su respuesta pudiera disipar el miedo de que aquella sería su última batalla.
—