Una segunda oportunidad para la Luna estéril
—Si no puedes darme un heredero, eres una Luna solo de nombre. ¡Necesito algo más que una inútil y estéril Omega jugando a ser una Luna!
Las palabras de Jason, mi compañero Alfa, me hirieron más profundamente que cualquier cuchilla de plata. Durante tres años le había ocultado la verdad. Creía haberse unido a una Omega débil. ¿Pero la realidad? Yo era la hija del Rey Alfa.
Esperé con ansias su regreso de una guerra victoriosa, dispuesta a revelarle mi verdadera identidad. Todo para descubrirlo volviendo acompañado de su otra hembra, Viki, quien estaba gestando a su cachorro.
—Tienes dos opciones —gruñó Jason, con la mirada fría—. Perder tu estatus como Luna y volver a ser una Omega inservible, o quedarte por Viki y ayudar a criar a mi heredero.
Empujada al límite, acepté su rechazo y regresé al reino de mi padre. Creía tener el corazón muerto, pero el destino me guio hacia un peligroso compañero, una segunda oportunidad. Para empeorar las cosas, Jason no pensaba dejarme ir tan fácilmente.