Lecciones prohibidas para mi cuñada
Desde que Oliver perdió a su esposa, luego de que una enfermedad se la llevará en forma inesperada, su vida quedó suspendida entre el deber y el recuerdo.
Era un médico reconocido, y teniendo todos los procedimientos médicos a su alcance, ninguno alcanzó para salvarla.
Quedó viudo a los treinta y cinco, y su vida, llena de recuerdos, se convirtió en una monotonía constante, sus días pasaban entre sus clínicas y cuidar de su pequeña hija, que en definitiva, la niña era el único refugio que lo mantenía en pie.
Cada jueves, sin falta, la lleva a casa de sus abuelos maternos, donde sus abuelos la esperaban con amor, pero también con la angustia de una ausencia imposible de llenar.
De repente todo cambió, es que la hermana menor de su difunta esposa volvió del extranjero luego de años de ausencia, y al parecer, sin cargar culpas por no haber estado en momentos decisivos de su fallecida hermana, ya que no estuvo en su boda, tampoco en el nacimiento de su sobrina y ni siquiera fue al funeral.
Era casi una extraña… nunca había visto a Oliver, y cuando volvió, tampoco tuvo la intención de conocer a su hija.
Sin embargo, su presencia lo sacude todo.
Charlotte era doce años menor, impredecible y llena de vida, pero egoísta y altanera, sin embargo, a los pocos meses de su llegada, alteró su rutina construida con esfuerzo y silencios.
Cuando cansado de su forma de ser, decidió darle algunas lecciones, pronto todo se transformó en algo más peligroso en una atracción imposible de ignorar.
Ella no tenía idea de quién era el hombre que parecía buscar todos sus defectos.
Oliver sabía que hay límites que no deberían cruzarse. Pero el amor, siempre caprichoso e inoportuno, surgió con la fuerza de un huracán.