Mundo ficciónIniciar sesiónDesde que Oliver perdió a su esposa, luego de que una enfermedad se la llevará en forma inesperada, su vida quedó suspendida entre el deber y el recuerdo. Era un médico reconocido, y teniendo todos los procedimientos médicos a su alcance, ninguno alcanzó para salvarla. Quedó viudo a los treinta y cinco, y su vida, llena de recuerdos, se convirtió en una monotonía constante, sus días pasaban entre sus clínicas y cuidar de su pequeña hija, que en definitiva, la niña era el único refugio que lo mantenía en pie. Cada jueves, sin falta, la lleva a casa de sus abuelos maternos, donde sus abuelos la esperaban con amor, pero también con la angustia de una ausencia imposible de llenar. De repente todo cambió, es que la hermana menor de su difunta esposa volvió del extranjero luego de años de ausencia, y al parecer, sin cargar culpas por no haber estado en momentos decisivos de su fallecida hermana, ya que no estuvo en su boda, tampoco en el nacimiento de su sobrina y ni siquiera fue al funeral. Era casi una extraña… nunca había visto a Oliver, y cuando volvió, tampoco tuvo la intención de conocer a su hija. Sin embargo, su presencia lo sacude todo. Charlotte era doce años menor, impredecible y llena de vida, pero egoísta y altanera, sin embargo, a los pocos meses de su llegada, alteró su rutina construida con esfuerzo y silencios. Cuando cansado de su forma de ser, decidió darle algunas lecciones, pronto todo se transformó en algo más peligroso en una atracción imposible de ignorar. Ella no tenía idea de quién era el hombre que parecía buscar todos sus defectos. Oliver sabía que hay límites que no deberían cruzarse. Pero el amor, siempre caprichoso e inoportuno, surgió con la fuerza de un huracán.
Leer másPor Oliver
Me atasqué en el tráfico y cuando observé cual era el motivo, no me asombró.
Aún estaba en la zona más exclusiva de la ciudad y el tráfico no era tanto, pero claro, cuando alguien decide hacer un escándalo porque aunque no tenga prioridad se cree con más derechos que los demás, inclusive siendo imprudente, lo predecible era que el tráfico se complicara.
En medio de la boca calle, estaba ella, mi cuñada, esa que nunca se dignó a conocerme, esa que ni siquiera estuvo en mi casamiento, porque, pobrecita, estaba estudiando en Europa, tampoco vino cuando nació mi hija, porque no se podía perder esa semana de vacaciones en el St. Moritz, uno de los lugares más lujosos Suiza, con una tradición importante y Charlotte, no podía dejar de presentarse allí, con amigos tan huecos como ella, pobrecita, después de tanto estudiar, necesitaba su merecido descanso.
Mi cuñada tampoco vino a conocer mi hija cuando pasó una semana, ni al mes, ni siquiera cuando cumplió un año, porque sí… nuevamente era el momento de sus vacaciones…
Así pasaron tres cumpleaños de mi pequeña.
Todo eso no lo pude dajar pasar, porque a esa altura, aunque mi esposa estaba triste por la indiferencia de su hermana y aunque ella trataba de excusarla, yo consideraba que no siquiera valía la pena pensar en mi cuñada.
Lo que jamás le voy a perdonar en mi vida, es que cuando Sheryl falleció, luego de un cáncer que se la llevó en tan solo un mes, ella tampoco apareció.
Cuando se lo detectaron, sus padres decidieron no avisarle a Charlotte, porque, pobrecita, se podría preocupar por su hermana y estaba estudiando para algunos finales de la facultad.
Cuando mi mujer empeoró, no pudo viajar y cuando falleció, no tenía sentido que viajara estando tan mal de ánimo, ya que ni siquiera llegaría a tiempo para el velatorio.
Luego eso ya pasó, para ella, obviamente, y ni siquiera tuvo la decencia de acompañar a sus padres en ese momento tan catastrófico y vulnerable de sus vidas.
Por supuesto, nunca se le ocurrió pensar en su sobrina, esa que ni siquiera conocía, aunque ya hacía unos meses que había vuelto de Europa.
Realmente, para mí, que solamente la conocía por las fotos y los videos dónde ostentaba su perfecta vida, esa que representaba para las redes sociales, ya no me importaba saber nada sobre ella, no me afectaba lo que la hermana de mi difunta esposa hacía, la consideraba tan detestable, tan egoísta, egocéntrica y ególatra, que no merecía ocupar un lugar en mi mente.
Pero ahora la tenía casi adelante mío, claro que ella no miraba más allá del pobre tipo al que estaba insultando por no haberle cedido el paso.
Yo estaba dentro de mi auto y cuando vi llegar una patrulla de policía, no me inmuté, no pensaba mover un dedo.
Tampoco podía dar marcha atrás, ya que la cola de autos detrás mío, era considerable.
No tenía más que ver como se desarrollaba el espectáculo.
-¿Qué sucede aquí?
Preguntó el oficial, comiéndose con los ojos a mi cuñada.
Debo reconocer que era hermosa, tan llamatitiva y sensual como su horrible personalidad.
-Él me tiró el auto encima, me encerró y me hizo perder el control de mi vehículo ¿Tiene idea de lo que sale la pintura de mi Ferrari? ¡Y nunca qedaría igual! ¡Perdería su valor!
No estoy seguro cuanto la escuchó el agente, pero creo que podría detallar a la perfección cada centímetro de su exuberante pecho.
-Yo tenía prioridad de paso, ella cruzó cuando su semáforo ya estaba en rojo y pese a lo que la señorita dice, el que frenó, fui yo, ella lo hizo luego, atravesando su auto por delante mío.
El hombre estaba seguro de lo que decía, por supuesto y tenía razón.
-¡Eso no fue así! ¡Me tiraste el auto encima!
-¡Cruzaste en rojo!
-¿Cómo te atreves?
Acto seguido le dio un flor de cachetazo y por poco le dio vuelta la cara al infeliz que tuvo la mala suerte de cruzarse en su camino.
-¿Estás loca?
Le preguntó el hombre.
-Señorita, eso fue agresión delante de un oficial de policía.
-El me agredió, llamándome mentirosa.
-Esto no va a ir a ningún lado, no siquiera hubo un choque real.
Dijo el oficial.
-Señor, ella me agredió.
-Bueno… un mimo de una mujer así… vale la pena.
En ese instante supe que Charlotte, por su apariencia, se iba a librar de todo y que, como siempre, ella se seguía llevándose a todo el mundo por delante, creyéndose más que los demás.
Yo estaba a dos autos de diferencia y con las ventanillas bajas, el ruido del tráfico era inexsistente, porque nadie podía avanzar y al parecer todo el mundo estaba pendiente del esctáculo, aunque para muchos, el verdadero espectaculo, era el cuerpo de Charlotte, sabía moverse como una pantera, atrayendo miradas y haciendo de la calle, su propio escenario, dónde ella se creía protagonista.
-No fue un mimo, fue una cachetada sin razón, ¿Porqué no busca testigos, que indiquen que es lo que vieron?
Ante esas palabras, mi sonrisa floreció, esperando que al menos a los que estábamos cerca, nos preguntaran que sucedió.
El agente lo miró, sabiendo que muchos escuchamos la propuesta y era algo razonable, porque ante toda disputa, buscar testigos era una opción lógica.
Charlotte, creyendo que todos la iban a apoyar, sonrió con desdén.
-Por supuesto, pregunte tranquilo, todos saben que yo solamente soy una mujer avallazada.
Dijo cambiando instantaneamente su sonrisa malévola por una expresión atormentada que parecía verdadera.
¡Es una gran actriz!
El oficial se acercó al auto que estaba delante mío, dentro había una pareja de mediana edad y al parecer no querían tener problemas de ningún tipo.
-No llegué a ver nada.
Dijo el hombre.
Fue cuando el ofialcial me miró y le hice un aceña que para los demás pasó imperceptible y cuando comenzó a caminar hacia mí, supe que le iba a dar una lección a esa ingrata y detestable mujer.
Por OliverAtendí el teléfono mientras desayunaba con Tati, que seguía desenvolviendo regalos.-Hola hermanito.Su voz era burlona.-¿Qué sucede?Le pregunté sin saludarla.-Ohh, yo te voy a dar una noticia y tú me tratas así… creo que voy a cortar.-¿Qué pasó?Reitero la pregunta.-Al parecer, Liz quiere demostrar que la bella Charlotte está comprometida realmente con el cariño de Tati.-No entiendo.-De alguna manera la convenció para que hoy vaya al campo.-¿Con nosotros?Le pregunté, intentando ocultar mi emoción.-Sí y al parecer, la dulce niña, mandó a preguntar si podía ir con sus amigas.-¿Y qué le dijiste?-Que estaban invitadas…-Perfecto, ya les aviso a mis amigos.Tuve que alejar el celular de mi oreja, porque la risa de mi hermana, fue estridente.-¿No están grandes para seguirles el jueguito?-Somos adultos, tenemos un equilibrio que ellas no tienen, casi somos de una generación distinta.-¿Casi? ¡Lo son!-El caso es que la frescura, la inmadurez, porque no se comportan
Por CharlotteMi madre entró a mi cuarto, no era de madrugada, pero era domingo y aunque no me había acostado muy tarde, ya que no fuimos a bailar, pretendía estar un rato más en la cama.-Buenos días Charlotte.-Buenos días… Es temprano.-No tanto.Me contestó, mientras corría las cortinas, para que el sol iluminara mi habitación con luz natural.-Tenemos que hablar.Dijo con voz muy plana.Lo suponía.-Ayer tus amigas y tú, no se alejaban de Oliver y sus amigos.-Más bien ellos no se despegaban de nosotras.-¿Qué quieres decir? ¿De dónde salió tanta confianza?-Madre, las demás personas, eran madres y padres que estaban en familia, ellos estaban solos y se acercaron a charlar,y te aclaro que fueron ellos los que se sentaron en nuestra mesa.-Oliver tenía un lugar con sus padres y con nosotros.-Estaba acompañando a sus amigos.-Podrían haber estado en la mesa principal con sus amigos, todos los conocíamos.Miré a mi madre, siempre categorizando todo.-¿Conoces a mis amigas?Mi madre
Por Charlotte.Las palabras de Tati expusieron todo, al menos les hicieron pensar a mis padres y a los padres de Oliver en cosas que a ninguno se le hubiera ocurrido, aunque su madre… creo que se dio cuenta de algo.No quiero perseguirme, pero él estaba muy cerca mío y eso a esa mujer, no le gustó para nada.Yo le caí mal, de eso sí, estoy segura, porque recorrió mi cuerpo con desaprobación, también miró mal a mis amigas.Perfecto, sigo sumando gente que me detesta, son esas mismas personas que idolatran a mi perfecta hermana.Soy distinta a Sheryl, no soy médica, soy extrovertida, llamativa y por si la mayoría no lo sabe , no me importa lo que piensen de mí.Pensé que mi juego de coquetear y alejarme, iba a dar frutos, pero cuando el muchacho pretendió seducirme, o al menos que yo tuviera algo de su atención, a Oliver no pareció importarle.Luego Tati logró que todos estuvieran pendientes de nosotros y me tuve que comportar como una señorita, porque la idea era exponerlo a Oliver, no
Por OliverLas palabras de Tati cubrieron de un silencio absoluto el salón, incluso los niños se unieron al mutismo, como si Tati tuviera un poder para callar a todo el mundo, o simplemente se dieron cuenta de la importancia de sus palabras.Al muchacho se le fue la sonrisa.La risa de Charlotte, también cesó de repente.Ella, olvidándose de ese muchacho, miró a mi hija y luego buscó mi mirada.Yo la estaba observando, serio y aunque mis ojos le gritaban mil palabras, mi boca no se abrió.-¡Tati!Exclamaron, a la vez, mi madre y mi suegra.Mi hija ignoró a sus abuelas.-¡Quiero que la tía sea la novia de mi papi!-Cielo… Comencé a decir, sin embargo, no supe como seguir.-Tati, no puedes…Comenzó a decir mi suegra.-Eso lo hablamos después, mejor seguimos con la fiesta de tu cumple.Interrumpí a Liz, no iba a discutir con mi hija de 4 años delante de 200 personas, sobre mi estado civil.-Bueno, pero después lo hablamos.Me contestó como si fuera una adulta.El cumpleaños siguió, ese
Último capítulo