El hombre que me quiso muerta
Nunca imaginé que una noche de fiesta se convertiría en mi sentencia.
Solo quería olvidar que mi novio me había engañado. Solo quería bailar, beber, reír. Pero abrí la puerta equivocada… y vi cómo dos matones golpeaban a un joven arrodillado mientras un hombre elegante, impecable y frío como el hielo observaba la escena.
Cuando sus ojos se cruzaron con los míos, supe que iba a morir.
—Matadla —ordenó sin pestañear.
Caí de rodillas, temblando, suplicando por mi vida. Y por una razón que ni él mismo entendió, decidió perdonarme.
No fue misericordia. Fue una condena diferente.
Ahora vivo en su mansión, bajo reglas que no pedí, bajo una protección que no quiero, y bajo la mirada del hombre que quiso matarme. Él es Alessandro Romano: poderoso, temido, imposible de descifrar. Un villano con más secretos que sonrisas.
Soy su riesgo.
Su error.
Su posesión temporal.
La testigo que no debería estar respirando.
Pero cuanto más tiempo paso a su lado, más descubro que el verdadero peligro no es él… sino lo que despierta en mí. Su oscuridad atrae. Su fragilidad oculta duele. Y su manera de mirarme hace que el miedo y el deseo se confundan.
Él fue mi verdugo.
Podría ser mi ruina.
Y, tal vez, la única persona por la que no debería sentir nada… es exactamente a la que no puedo dejar de mirar.