Atada pot las cicatrices .
Siempre he sido una chica reservada. La que todos llaman educada, cariñosa, la hija perfecta. ¿Qué no saben? Que tengo un lado oscuro. Y tengo que admitir que... es divertido, hacerme la buena. Algo terrible sucedió incluso antes de que yo naciera, y cambió por completo mi perspectiva del mundo. Incluso con todo el amor que me rodea, hay cicatrices que no puedo olvidar, cicatrices de un padre que nunca nos eligió, cicatrices que cambiaron mi forma de ver el amor. Me hizo pensar que cualquier hombre que se me acercara haría lo mismo, así que nunca le di una oportunidad al amor. Y luego está él. Adrian. Todavía no entiendo del todo su obsesión conmigo, pero hay algo en él que se siente... real. Como si no fuera del todo malo. Y tal vez, solo tal vez, algunas cosas como el amor merecen una oportunidad.