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Capricho del Corazon

Capricho del Corazon

mendezrogeliojr04
Caridad es una chica de 16 años de edad con unos ojos verdes emeraldas y un pelo largo castaño claro.Tiene un carácter fuerte por lo que tuvo que pasar por su corta edad.Ella es un angel pero a la vez tiene llamas de fuego por dentro.¿Volvera a ser la misma por todo el dolor de su pasado?
Romance
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Tras casarme con el jefe sin hijos, mi mejor amigo enloqueció

Tras casarme con el jefe sin hijos, mi mejor amigo enloqueció

Después de que mi hermana mayor perdiera la razón, el compromiso con la familia de Rojas recayó sobre mí. Feliz, me casé con el hombre que amaba desde niña, solo para terminar abandonada en nuestra noche de boda, convirtiéndome en la burla de Luminaria. Pero… lo peor vino después: cuando descubrí el secreto de mi hermana, ella me atropelló con su coche y dejó mi cuerpo en medio de la nada. Pero, al abrir mis ojos, había vuelto al día en que el compromiso cambió de manos. Vicente Rojas abrazaba a mi hermana, aún trastornada, y besaba sus dedos con devoción. —Luciana, no importa en qué estado estés, siempre serás la mujer que amo. Esta vez, giré sobre mis talones y acepté la propuesta de matrimonio de Cristóbal Mendoza, el temible jefe que todos decían que jamás tendría herederos. Y, entonces, aquel cobarde se arrodilló llorando, rogándome que volviera.
Cuento corto · Romance
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Diez Dólares, Dos Vidas

Diez Dólares, Dos Vidas

Últimamente, en la Manada Luna de Sangre no se habla de otra cosa: el Alfa, Gael Ibarra, decretó que en la Casa del Alfa nadie puede gastar más de diez dólares al día. Sí, diez miserables dólares. Y lo peor: esa regla absurda no vino de ninguna tradición ni consejo de ancianos, sino de su flamante “planificadora financiera”, Lía Rosales. Yo, la Luna, por gastar apenas un dólar de más en medicina, fui arrastrada al patio y condenada a veinte latigazos. Con apenas dos golpes, ya sentía la piel desgarrada y la falda pegada a la sangre. Mi asistente corrió hacia mí, desesperada, llorando: —¡Basta, por favor! ¡La Luna está delicada, no puede soportar un castigo así! Pero Lía levantó el brazo con más saña: —¡Veinte por un dólar de más! Eso fue lo que me prometió el Alfa. ¿Quién se atreve a desobedecer? Me abracé el vientre, jadeando, y con la voz hecha un susurro logré decir: —Llamen… al Alfa… Gael llegó rodeado de su séquito. Cuando sus ojos vieron mi espalda hecha un mapa de sangre, brilló en ellos algo que parecía compasión. —Lía, basta ya —ordenó. Ella lo miró con lágrimas contenidas: —Cuando me trajiste, dijiste que todos iban a obedecerme. Ni siquiera he usado la fuerza. ¿Ahora te vas a echar atrás? Dio media vuelta, ofendida. Gael le sostuvo el brazo y murmuró con cansancio: —Está bien… yo no me meto. No te desgastes. Que sigan los guardias. El cuero siguió azotando mi carne hasta abrirla en carne viva. Un calor tibio se desbordó entre mis piernas y, sin entender por qué, solté una risa quebrada que me llenó los ojos de lágrimas. Al día siguiente, cuando por fin Gael se acordó de mí y mandó llamar a la sanadora, encontró a mi asistente destrozada, abrazada a mi cadáver. —Luna… ¿cómo pudiste irte así? —sollozaba—. Dos vidas… dos vidas…
Cuento corto · Hombres Lobo
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Si Solo Te Quedaran 72 Horas de Vida

Si Solo Te Quedaran 72 Horas de Vida

El día en que decidí donar mi cuerpo a la ciencia, mi familia se reunió alrededor de mi hermana adoptiva, Elena, para celebrar su admisión en un programa de tratamiento experimental de vanguardia. La que tenía cáncer cerebral se suponía que era yo. Pero Elena usó la posición de mi esposo Jorge en el hospital para intercambiar sus registros médicos sanos con mi diagnóstico terminal, robándome la única oportunidad que tenía de sobrevivir. ¿Y qué fue lo peor de todo? Que todos la alentaron. El dolor se volvió insoportable. Me esforcé por estar presente, solo para escuchar a las enfermeras susurrar: —Es bueno que el Dr. Jorge haya conseguido ese lugar para Elena. Dicen que solo le quedaban tres días. Así que, en las últimas 72 horas de mi vida, me deshice en silencio de todo. Cuando le di a Elena los manuscritos originales de mis novelas, en las que había vertido todo mi corazón y mi alma, mi padre y mi hermano me dieron una sonrisa llena de satisfación. Cuando Jorge decidió cumplir el último deseo de Elena y casarse con ella, me entregó los papeles del divorcio. Yo los firmé sin dudar ni un momento. Él suspiró y me elogió por finalmente ser “tan razonable”. Y cuando yo convencí a mi hija, Olivia, de que llamara “mamá” a Elena, ella dijo entusiasmada que su nueva mamá era la mejor. —No te preocupes —dijo Jorge, consolándome—. Solo lo estamos guardando por ahora. Una vez que ella haya fallecido, todo volverá a ser tuyo. Le di a Elena todo lo que tenía, justo como ellos querían. Entonces, ¿por qué, cuando descubrieron que todo fue una maldita mentira de Elena, fueron llorando y diciendo que yo era la que siempre quisieron?
Cuento corto · Drama Realista
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EL SECRETO (LO QUE OCULTA UNA SONRISA)

EL SECRETO (LO QUE OCULTA UNA SONRISA)

Jhoi Páez
EL SECRETO. (Lo que oculta un sonrisa) (Primer libro de la Trilogía) En todos los institutos siempre existe ese grupo conformado por: 1-La Nerd, 2-La Deportista, 3-La Novelista, 4-La Rebelde y claro está jamás falta 5-él o la líder del grupo. Ellos siempre se muestran ante los demás como si fueran personas muy importantes (Populares) y que casi nunca cometen errores, las personas solo saben lo que ven y lo que se comenta sobre ellos pero... En realidad ¿Qué sucede detrás de esas mascaras? Te presento a : Eliza Robins , Angel Cross, Helen Garcia , Alex Romero y Zury Hernandez. Un grupo muy peculiar a los que los otros adolescentes quizás no vuelvan a extrañar. Ellos eran todo y a la vez nada, eran la moda que gustó y luego se olvido. Eran como tú y yo, quizás mucho peor. °Registrado en Safe Creative.
Misterio/Thriller
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Abandono a esta familia tras sus burlas

Abandono a esta familia tras sus burlas

Antes de salir del trabajo el Día de Acción de Gracias, mi hermana menor, Mia Summers, envió al grupo familiar la dirección de nuestra nueva casa. Tomé cinco autobuses diferentes para llegar hasta allí, solo para descubrir que la dirección no lleva a ninguna casa, sino a un terreno baldío, desolado y cubierto de maleza. Al otro lado del teléfono, Mia me dijo, con un tono cargado de satisfacción: —¡Bingo! ¡La broma funcionó! El último autobús ya se fue. ¿Y ahora qué vas a hacer? Mientras me quedaba ahí, completamente atónita, mis padres estallaban en carcajadas. —¿De verdad caíste? Me pregunto de quién habrás heredado semejante estupidez. Nosotros estamos cenando en familia. Regresa caminando por tu cuenta. Después de eso, incluso empezaron a discutir por teléfono sobre a cuál de los dos me parezco más. Desesperada, gasté lo último que queda de batería en mi teléfono para llamar a mi novio, Simon Ziegler. Cuando la llamada se conectó, pude escuchar el mismo ruido de fondo. Simon soltó una risita burlona. —Chelsea, tus padres también dijeron que regresaras por tu cuenta. No es la primera vez que Mia te hace una broma. No seas tan mala perdedora. Y, sin decir una palabra más, colgó. Antes, habría llamado llorando y les habría rogado que fueran a buscarme. Sin embargo, esta vez, mientras contemplaba las lejanas luces de la ciudad, finalmente decidí no ceder. A Mia le encantaban sus bromas del Día de Acción de Gracias, y toda mi familia siempre le seguía el juego. Dos años atrás, había echado pelusa de durazno en mi vaso, provocándome un ataque de asma. El año anterior, había cambiado mi champú por crema depilatoria y había arruinado una importante entrevista de trabajo. Y ahora, toda mi familia la había ayudado a engañarme para que terminara en medio de la nada, aun sabiendo que le tenía miedo a la oscuridad. Mientras tanto, sentados a la mesa, estaban apostando cuánto tardaría en llamarlos llorando para suplicarles que fueran por mí. Pero no lloré ni supliqué En cambio
Cuento corto · Drama Realista
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Amor contaminado

Amor contaminado

Después de desmayarme por el punzante dolor que sentía, supe que el lugar de alfa en la manada del Bosque Gris de mi pareja, Mateo Rojas, era heredado de su hermano fallecido en combate. Él no solo había heredado todo el poder de su hermano, sino que además también había heredado a su viuda, su anterior pareja, Lucía Molina. Decidí pedir el divorcio enseguida, pero él se negó de manera rotunda y, llorando, me aseguró: —Solo puedo heredar la manada del Bosque Gris si le doy un hijo a Lucía. Camila Paredes, te prometo que solo te amo a ti. Una vez que ella quede embarazada, podremos estar juntos sin ningún tipo de problema. Ese año, Mateo pasó cincuenta y cuatro noches en la habitación de Lucía. Al principio, era solo una vez al mes, pero pronto se convirtió en casi dos veces por semana. Al final, la noticia de que Lucía estaba embarazada llegó a la mañana después de la quincuagésima cuarta noche que pasé sentada, esperando ansiosa en la oscuridad. Y fue en ese preciso momento en que mi corazón se quebró por completo. Sin embargo, cuando escapé fingiendo mi muerte con el niño, Mateo, sin importarle el cargo de alfa que casi tenía entre sus manos, enloqueció y comenzó a buscarnos por todo el mundo.
Cuento corto · Hombres Lobo
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El Saldo de la Estripe

El Saldo de la Estripe

En el corazón de Puebla, entre los lujos del Club Residencial El Refugio y la dinámica empresarial de Lomas de Angelópolis, se desarrolla una historia de poder, traición y redención. Yago, un hombre brillante de 33 años con TDAH y tendencias narcisistas, lucha por abrirse camino en el mundo empresarial, marcado por la presión familiar y la manipulación emocional. Aunque es el verdadero artífice de megaproyectos como "Puerto Esmeralda" y "Torres Altamar" en Veracruz-Boca del Río, su padre, Ludwig —un empresario alcohólico y calculador— le arrebata el crédito y controla sus finanzas con mano de hierro. Yago es hijo único del matrimonio con Theresia, una médica ética y fuerte, pero debe convivir con los intereses oscuros de Diana, la segunda esposa de Ludwig, que manipula todo a su favor para asegurar el futuro de su hijo Heinz, un niño con autismo leve y un carácter dominante, y de su primogénito Joren. Rodeado de hipocresía, celos y tensiones familiares, Yago encuentra una luz inesperada en Nant, una joven brillante y amorosa, formada en Microbiología y Biotecnología, cuyo sueño es construir un hospital para los más necesitados. Juntos, idean una empresa propia que podría eclipsar el imperio familiar, pero su amor será puesto a prueba por enemigos invisibles, fantasmas del pasado como Belem —una exnovia obsesiva— y la presencia silenciosa pero inquietante de Sofía. Mientras Yago y Nant luchan por su independencia personal y financiera, enfrentan no solo los obstáculos externos, sino sus propias inseguridades, dudas y heridas emocionales. Esta novela teje una trama intensa de ambición, amor, familia y resiliencia en un México contemporáneo donde los vínculos de sangre pueden ser tanto una bendición como una condena.
Otros
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Los imperdonables

Los imperdonables

En nuestro séptimo aniversario de bodas, también conocidas como las bodas de lana, la exnovia de mi esposo le regaló un gatito a nuestro hijo. Pero yo soy alérgica al pelo de gato, me salió un sarpullido por todo el cuerpo y más grave aún, que yo en ese momento estaba embarazada y me acabe con que esto afectara el bebe que llevaba en camino, así que le ordené a mi hijo que devolviera el bendito gato. Mi hijo, Robertito, de tan solo cinco años, llorando, me empujó, pero lo hizo con tanta fuerza que perdí el equilibrio y me caí al suelo: —¡No! Eres mala, y no quiero que seas mi mamá, ¡quiero que la tía Lucía sea en cambio mi mamá! Alejandro Martínez, con rabia me reprendió: —Nunca habías mostrado alergia antes y ahora que Lucía te regala un gato, ¿de repente sí? ¿Tanta es tu envidia con ella que no puedes pensar en lo que tu hijo siente? Nunca había visto a alguien tan testaruda como tú. Él levantó a Robertito en brazos, tomó al gato y se fue a buscar a Lucía. Yo, tirada en el suelo, observé impotente cómo la sangre fluía libremente por mi pantalón. Así fue como termine perdiendo a nuestro segundo hijo. En el hospital, me consumía el dolor. Mientras tanto, padre e hijo acompañaban a Lucía de viaje, como si fueran una verdadera familia. Lucía me envió un mensaje: —¿Sabes por qué Alejandro me ama, pero se casó en cambio contigo? Porque no quise arriesgarme a tener hijos, y él quería una parejita. Lástima pues que perdiste al tuyo. En ese momento, sentí mucha desesperación. Encargué a un abogado los trámites del divorcio y compré un billete de avión para volver a mi hogar natal lo antes posible. Solo deseaba no volver a ver a mi dichoso marido y el mentiroso de mi hijo nunca más.
Cuento corto · Romance
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Después de mi aborto, mi amiga y yo nos divorciamos al mismo tiempo

Después de mi aborto, mi amiga y yo nos divorciamos al mismo tiempo

Mi mejor amiga y yo nos casamos con una de las familias más poderosas y ricas. Yo me casé con el hermano mayor, un médico prestigioso, mientras que ella contrajo matrimonio con el hermano menor, un CEO frío y distante. El día de nuestra boda, Kaelan Silvaris desapareció de repente para ayudar a su primer amor a buscar a su perrito. Mi abuela, enfurecida, sufrió un infarto, y le rogué que volviera para salvarla. Él exclamó, visiblemente irritado: —Aria Eldrin, ¿estás loca? Para que yo vuelva, ¡te atreves incluso a maldecir al único miembro de tu familia! El perro de Calista ha desaparecido, y estoy ayudando a buscarlo. Podemos reprogramar nuestra boda en cualquier momento, no es algo que deba apurarse. Ese día, encontraron al perro de Calista, pero yo perdí a mi abuela para siempre. Lloré hasta perder el conocimiento, y cuando desperté, le dije a mi mejor amiga, —Nyssa Lucentis, quiero divorciarme. ¿Y tú? Nyssa me abrazó, llorando, y me respondió: —¡Yo también quiero divorciarme! Cuando los hermanos Silvaris recibieron los respectivos documentos de divorcio, sus ojos estaban hinchados y enrojecidos de tanto llorar
Cuento corto · Romance
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