CAPÍTULO 66.
—¡No permitan que crucen esta línea! —rugió Kael con la voz rota por la furia, mientras sus ojos ardían como antorchas—. ¡Cada paso que den hacia el pueblo será sobre nuestros cadáveres! ¡Protéjanlos! ¡Cada niño, cada anciano, cada vida inocentes sagrada.
Sus palabras retumbaron como un trueno entre la manada. Kael se giró con los colmillos apretados, clavando la mirada en sus hermanos.
—¡No estamos aquí para sobrevivir, estamos aquí para resistir! ¡Para demostrar que aún queda honor entre noso