CAPÍTULO 93.
Una semana después, una tormenta se había desatado en la reserva de Valragh. La lluvia azotaba el suelo con furia, y el viento aullaba entre los árboles, trayendo consigo la sensación de que algo estaba por suceder. La atmósfera estaba cargada, densa, como si el mismo aire presagiara un cambio.
Clara, sentada junto a la fogata, frunció el ceño y levantó la cabeza de repente, como si algo hubiera alterado el equilibrio a su alrededor. Los lobos, dispersos en diferentes puntos de la reserva, se d