CAPÍTULO 96.
Los árboles de la reserva susurraban con el viento de la tarde, cargado de aromas a tierra húmeda y flores silvestres. El sol filtraba su luz entre las ramas, tiñendo el bosque de tonos dorados. Tres años habían pasado desde aquella noche incierta en el hospital, pero el corazón de Valragh seguía latiendo con fuerza… porque Kael no estaba solo.
—¡Papá! ¡Papá! ¡Elian me está tirando lodo! —gritó Selene, riendo mientras se escudaba tras un tronco.
—¡Fue un accidente! ¡Lo juro! —dijo Elian, con la