CAPÍTULO 92.
Tras unos minutos de revisión, la doctora Elvira se alejó un paso, consultó los monitores y frunció el ceño.
—Tu presión arterial sigue elevada y los pulmones muestran signos de congestión. Hay líquido retenido, Lina. Me temo que la preeclampsia se está agravando… y con los últimos eventos, tu cuerpo está bajo demasiado estrés.
Lina sintió un vacío en el estómago. Ya lo había escuchado antes, pero oírlo de nuevo lo hacía más real… más amenazante.
—¿Y los bebés? —preguntó en voz baja, apenas aud