Narrado por Dante
Salí de la casa sin mirar atrás. La puerta se cerró con un golpe seco, como si el mundo mismo quisiera dejarme fuera. El aire de la noche me golpeó la cara, frío, cortante, y sentí cómo cada inhalación me dolía en el pecho. Karina seguía allí, inmóvil, con su cuaderno entre las manos, incapaz de hablar, y yo… yo la había dejado sola.
Mis pasos fueron torpes al principio, tambaleantes, sin rumbo. La oscuridad se tragaba todo a mi alrededor, y cada farol que pasaba iluminaba ape