Narrado por Teo
La noche me había dejado exhausto, pero era el amanecer el que no quería llegar sin antes mostrarme lo que me atormentaba desde hacía semanas.
Me arrastré hasta el balcón de mi apartamento, con el cuerpo pesado y la mente enloquecida por pensamientos que no encontraba cómo silenciar.
Había escuchado rumores. Voces dispersas en la ciudad que me decían que Karina ya no estaba sola. Que había encontrado un consuelo en otro. Y aunque ella misma me lo había dicho, nada me había prepa