Narrado por Karina
Dante y yo nos habíamos ido a pasar la semana en la cabaña familiar. Los primeros días estuvieron bien. Pero un día me desperté intranquila. Algo no andaba bien.
Algo estaba mal. Lo supe incluso antes de abrir los ojos esa mañana.
Era como si el aire se sintiera distinto, más denso, más vacío.
Me incorporé con lentitud, frotándome los ojos. La luz se colaba entre las cortinas con una tibieza engañosa. Afuera, los pájaros cantaban como si el mundo siguiera igual. Pero dentro