El sol comenzaba a colarse tímido entre las persianas, lanzando rayas doradas sobre el suelo y la cama desordenada. Becca despertó primero. El cuerpo de él aún dormía a su lado, medio cubierto por la sábana, el brazo estirado hacia ella como si, incluso dormido, necesitara asegurarse de que no se fuera.
Ella lo observó en silencio. El cabello revuelto. La respiración lenta. La expresión tranquila. Y sintió cómo algo dentro de sí se ablandaba… y al mismo tiempo, se tensaba.
Se levantó con cuidad