Julián
La presencia de Camila y ahora de Isabella le habían dado a mi casa esa calidez de hogar que las personas tanto se empeñaban en romantizar. Sonaba a cliché, pero era completamente cierto. Antes mi departamento era frío y solitario, Camila llegó y trajo con ella la luz y la tibieza de una verdadera casa.
Y porque ya la sentía parte de mi vida, le debía sinceridad.
El beso terminó, la tomé de la mano y salimos de puntillas del cuarto de Isabella. La casa silenciosa se sentía en paz, lejos