Camila
Dudé tanto de Julián, creí que no me amaba y que a quien buscaba proteger era a los Gil, que nuestra reconciliación se sentía lo cosa más dulce del mundo. No había nada mejor que despertar en sus brazos, abrigada por el calor de su cuerpo. Solo faltaba Isa para que mi vida fuera perfecta. Pero pronto la tendría de vuelta.
Julián me acarició el pelo.
—Debo ir a Libertaria. —Era una frase sencilla, pero la sentí como una sentencia.
—No vayas. —Había estado recostada en su pecho, me incorpo