Camila
Miré mi reloj de pulsera, había pasado media hora desde que Julián llamó. Libertaria no estaba tan lejos de la urbanización en la que vivía Charlotte, me asaltó un mal presentimiento.
—Camila, ven —me llamó Iván—. Tienes que probar este vino, es exquisito.
Él y Charlotte estaban sentados en el sofá de la sala, degustando el vino especial que había sacado mi amiga de su despensa y conversando amenamente. Forcé una sonrisa y me acerqué a ellos. Mientras Iván servía el licor en una copa, mi