Camila
—Buenos días —saludé cuando el profesor Zabala contestó la llamada al segundo intento—. Soy la Reportera Camila Rivas de la revista Libertaria. Me gustaría conversar con usted sobre el programa de becas del concejal Ernesto Ocariz.
—Buenos días, señora Rivas —contestó el profesor—, lamento no poder ayudarla con eso. En este momento estoy a punto de comenzar una clase.
—Oh, disculpe. Dígame, ¿qué día podría concederme una entrevista?
El hombre no habló. El silencio se prolongó por varios