Camila
Estaba totalmente deshecha luego de la sentencia de la juez. Sentía que no era yo misma, como si la verdadera Camila estuviera muy lejos, jugando y riendo con Isa. Esa que caminaba con el pecho adolorido para salir de la sala de audiencias era otra persona.
—Tranquila, revertiremos esta decisión —Eduardo me colocó la mano en la espalda a modo de consuelo—. Te aseguro que haré que te devuelvan las visitas y no solo eso, ganaremos la custodia de tu hija.
Traté de sonreír, de decirle “está